Según una publicación elaborada por los Ministros de Agricultura de los países integrantes del Grupo de los Ocho (G-8), la producción mundial de alimentos deberá ser duplicada para el año 2050. Una cita difundida por el Financial Times, sostiene que de acuerdo al documento del G-8: "sin intervenciones inmediatas en agricultura y los sistemas de mercado vinculados, la crisis de 2007 se volverá estructural en sólo unas cuantas décadas."
La actual crisis económica mundial, combinada con la crisis mundial de la alimentación, se puede llegar a dañar la estabilidad internacional. Lo anterior en conjunto con la desaceleración del crecimiento de ciertos países, el aumento del desempleo, la caída de las remesas y los altos precios de los alimentos, ha significado que el número de hambrientos crónicos se haya elevado a más de mil millones, por primera vez en la historia.
Aunque la producción mundial de cereales ha aumentado notablemente gracias a la mejora de las tecnologías -de 650 millones de toneladas de cereales en 1950 a 1,900 en 2000-, hay factores que amenazan a las economías basadas en la producción de cereales, entre ellos la amenaza de nuevas enfermedades como la roya amarilla o la del tallo, la producción mundial de biocombustibles (a base de maíz o soja) y las fluctuaciones en el precio del petróleo.
Es posible que con nuevas tecnologías se pueda lograr duplicar la producción de los alimentos. Sin embargo, alimentar a una población creciente, con un menor consumo de recursos de una manera sostenible, será más difícil. Adicionalmente, diversos presidentes (incluido el brasileño, Luiz Inacio “Lula” da Silva), dicen que la razón de la crisis de alimentos es sobretodo debido a la distribución de los mismos, y que este problema puede persistir a pesar de un aumento en la producción de los productos alimenticios.
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