Presentamos aqui una publicación del Banco Mundial que retoma viejos conceptos de economía ambiental y la importancia de la buena gobernabilidad para hacer una pregunta clave: ¿Cómo se genera y dónde reside la riqueza de los países?
Las estimaciones del total de la riqueza producida, incluyendo capital natural, humano e institucional, indican que el capital humano y la calidad de las instituciones (medida por el cumplimiento de las leyes) constituyen la mayor parte de la riqueza en prácticamente todos los países.
Uno de los resultados llamativos es que el capital natural constituye una cuarta parte de la riqueza total en los países de bajos ingresos, mayor que la proporción de capital producido. Esto sugiere que una mejor gestión de los ecosistemas y los recursos naturales son claves en el mantenimiento de procesos de desarrollo, durante los cuales los países se centran en desarrollar infraestructura, capital humano e institucional. Particularmente importante es el porcentaje de tierras de cultivo y pastizales en el total de riquezas naturales de países pobres (70 por ciento). Esto es un argumento fuerte para poner atención y esfuerzos en mantención de calidad de suelo.
Este enfoque para el análisis de diferentes formas de capital también proporciona una medida global de los cambios en la riqueza, lo cual es un indicador clave de sostenibilidad. Hay ejemplos importantes de países con alta dependencia de recursos naturales que han utilizado estos recursos para sostener tasas de crecimiento importantes. La comparación entre países muestra que en realidad el valor del capital natural per capita tiende a aumentar con el ingreso, lo cual contradice la creencia popular de que el desarrollo implica necesariamente el agotamiento del medio ambiente. Sin embargo, los datos disponibles indican que la mayoría de los países de bajos ingresos han experimentado disminuciones en su stock total per capita de capital total, incluido natural. Esta es una mala noticia no sólo desde el punto de vista medioambiental, sino también desde una perspectiva de desarrollo más amplia.
La publicación contiene varios capítulos centrados en los siguientes temas:
El capítulo 1 proporciona una visión general de estimaciones de riqueza con un enfoque para tomadores de decisión. Se introduce la noción de desarrollo como un proceso de gestión de portafolio. Ciertos activos en el portafolio son agotables y sólo se pueden transformar en otros activos mediante la inversión de la renta que producen. Otros activos son renovables y pueden generar flujos de ingresos sostenibles. Se pueden aplicar métodos de análisis económico clásico para estimar el tamaño óptimo de estos activos en un portafolio. Los resultados de este capítulo sugieren que la mayor parte de la riqueza de países se encuentra en lo que se llama “capital intangible”, lo cual es la suma de capital humano y la calidad de las instituciones formales e informales.
El capitulo 2 describe el método usado para las estimaciones de riqueza, incluyendo las suposiciones usadas en el estudio. Como es común a la mayoría de estos estudios, el cálculo del valor del capital natural está limitado por la disponibilidad de datos (por ejemplo, poblaciones de peces y agua de subsuelo no entraron en las estimaciones). En forma similar, los servicios ambientales que sustentan nuestras sociedades no se pudieron medir de forma explícita.
El capítulo 3 describe la estimación de lo que se denomina “ahorro neto ajustado”. El ahorro neto ajustado o genuino mide el verdadero nivel de ahorro de un país después de estimar la depreciación del capital producido, inversiones en capital humano, y cambios en el stock de capital natural (agotamiento de recursos minerales, bosques y daños causados por contaminantes entre otros). Aunque el concepto de ahorro genuino o ahorro neto ajustado es un mejor indicador de bienestar total en un país, es riqueza per cápita lo que realmente importa ya que una medida de sostenibilidad de las economías cuando hay una población en crecimiento.
Este tema es tratado en el capítulo 5. Si el ahorro real es negativo, entonces la riqueza total y per cápita está disminuyendo. Dependiendo de las tasas de crecimiento poblacional, hay países que podrían tener un ahorro total genuino positivo mientras que la riqueza per cápita disminuye. En general, los resultados sugieren que las brechas de ahorro, y por lo tanto el cambio en la riqueza, son muy grandes en el África subsahariana cuando el crecimiento de la población entre en el cálculo.
El capítulo 6 testea la hipótesis de que el ahorro neto actual debe ser igual al valor presente de los futuros cambios en el consumo, lo cual es también un indicador de bienestar a futuro. El análisis de que factores influencian estos cambios en el ahorro neto coinciden con los ya encontrados en la literatura: el cambio tecnológico, la innovación institucional, y el capital social son los motores fundamentales de la economía.
El capitulo 7 discute la importancia del llamado capital intangible mientras que el capitulo 8 explora si las posibilidades de desarrollo de los países están pre-determinadas por la composición especifica de capital natural. El resultado coincide con el ya encontrado en varias décadas de investigación, es decir, no hay relación entre el stock de capital natural y la riqueza/pobreza de un país. Son las instituciones del país y el tipo de manejo de su capital natural lo que hace la diferencia. De otra manera, sería difícil explicar el desarrollo de naciones como Singapur, Corea del Sur y otros lugares del mundo no conocidos por la exuberancia de sus recursos naturales.
Finalmente, el capítulo 9 explora la utilidad de un sistema de cuentas ambientales y económicas como un marco operativo de monitoreo de sostenibilidad. El capítulo presenta un resumen de los cuatro componentes generales de lo que se denomina “cuentas ambientales”. Además, se presentan algunas aplicaciones de este tipo de contabilidad ambiental en países industrializados y en desarrollo.
En resumen, es en los países en desarrollo donde una contabilidad basada en riqueza genuina tiene mayor aplicación para orientar políticas. La evidencia que presenta esta publicación indica que las inversiones en capital producido, capital humano y gobernabilidad, junto con la preservación de recursos naturales son los vehículos para incrementar un aumento del bienestar futuro. En este sentido, el paso del ahorro a la inversión es de crucial importancia. Si las inversiones no son rentables (por ejemplo por corrupción en el acceso al crédito), el efecto sobre la riqueza es negativo (equivale al consumo).
El lograr la transición de una economía altamente dependiente de la extracción y agotamiento de recursos naturales a un crecimiento sostenido y equilibrado requiere un conjunto de instituciones que sean capaces de gestionar estos recursos naturales, distribuir la renta generada y direccionar esta renta hacia inversiones rentables. Son las instituciones de gobierno de los países, y las costumbres de sus habitantes, lo que hacen la diferencia.
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