La porcion de agua dulce que no forma parte de glaciares o hielo polar representa una mínima parte del volumen total de agua a nivel global. Esta cantidad de agua dulce, mayormente almacenadas como aguas subterráneas, es más que suficiente para cubrir las necesidades humanas. Sin embargo, debido a su distribución desigual y a restricciones físicas y económicas, la escasez de agua se ha convertido en un serio y creciente problema en muchas regiones.
Aun mas alarmante, los acuíferos ubicados en importantes regiones agrícolas del mundo, como China, India y Estados Unidos (cruciales para garantizar el alimento a cientos de millones de personas) están siendo explotados insosteniblemente, representando una seria amenaza para el futuro de la producción agrícola, estabilidad de los precios de alimentos y estabilidad social. Solo en India, y para el 2015, habran 130 millones de personas en riesgo.
La Creciente Dependencia de las aguas subterráneas
El uso intensivo de aguas subterráneas es un fenómeno relativamente nuevo que con el desarrollo de técnicas de perforación y bombeo más económicas se popularizó al poder cumplir con la demanda y no estar sujeta a variaciones estacionales. La estructura y el desarrollo de aguas subterráneas se pueden realizar en etapas y según las necesidades, contrario al desarrollo de aguas superficiales como presas y embalses. Casi la mitad de la población global utiliza aguas subterráneas para su consumo (muchas fuentes de agua superficial ya se han contaminado) y una creciente porción de la agricultura depende de la misma.
A lo largo del Norte de África y la península Arábica, se encuentran enormes reservas de agua subterránea no renovable que han permitido el desarrollo de grandes proyectos de irrigación en el medio de desiertos como el Sahara y el Árabe. En Punjab-India y Pakistán – el corazón de la “Revolución Verde” en la década del 70 – el agua subterránea junto con nuevas variedades de cultivo y mejores insumos, permitieron enormes beneficios en la productividad agrícola.
Problemas causados por la sobreexplotación
El desarrollo de aguas subterráneas ha tenido un gran éxito pero a la vez presenta serios problemas. En general estos son el resultado de extraer agua más rápido de lo que se reabastece por las lluvias y/o corrientes de agua superficial. Aún cuando la extracción no exceda el reabastecimiento, se puede llegar a agotar y alterar la dinámica de diferentes sistemas acuíferos, disminuyendo el flujo, degradando la calidad del agua y disminuyendo la capacidad de los ecosistemas y aumentando el daño ambiental. Para evitar esta explotación no sostenible es importante incorporar y comprender las dinamicas que afectan la recarga de aguas subterráneas.
La disminución de aguas subterráneas es sólo uno de muchos problemas causados por la sobreexplotación: la salinización de acuíferos costeros estimula la recarga de aguas salinas degradando seriamente la calidad del agua. Algunas áreas en el norte de África han experimentado este tipo de intrusión de agua de mar (Tunisia, Libia y el Nilo Delta); también esta extracción excesiva ha dado lugar a hundimientos significativos de la tierra. Se estima que en el Valle de Toluca, México, se han dado hundimientos de hasta 2 metros entre 1952 y 2009, causando rajaduras en los edificios y falla de las tuberías enterradas.
Esta sobre explotación puede llegar a degradar o eliminar hábitat y resultar en pérdida de biodiversidad, por ejemplo, en lagos que experimentan una disminución en el flujo de corrientes de agua y ríos que ve disminuir su capacidad para diluir contaminantes.
Entendimiento y Manejo
Existen muchas incertidumbres y desacuerdos sobre diferentes temas relacionados con los recursos hídricos subterráneos. Muchas estimaciones sobre el almacenamiento de las aguas subterráneas se han realizado con información inconsistente y desactualizada, razón por la cual, gracias a esfuerzos a nivel internacional, se están desarrollando estándares para la recolección de datos así como también utilizando modelos hidrológicos más sofisticados que permitan obtener información más consistente.
A pesar de estas mejoras e incluso cuando el uso sostenible puede ser bien definido se mantiene cierta incertidumbre en parte debido al uso de la escala de interacciones de sistemas acuíferos (menos amplias), a la complejidad de los sistemas de aguas subterráneas y a la dificultad de definir variables como las futuras lluvias, el uso del suelo y los flujos superficiales, haciendo difícil una administración efectiva de las aguas subterráneas.
Las aguas subterráneas son un recurso de propiedad común donde los usuarios tienen poca motivación personal para limitar su uso cuando no tienen expectativas de que los otros hagan lo mismo; las aguas subterráneas están sujetas al concepto conocido como “tragedia de los comunes”.
Grandes descubrimientos e implicaciones
Es importante entender los sistemas de aguas subterráneas existentes y de que manejemos este fundamental recurso de manera sostenible, ya que su sobre-explotación amenaza con incrementar no sólo el costo de la extracción de agua sino también la viabilidad para el desarrollo de la agricultura de regadío poniendo en riesgo la seguridad alimentaria en regiones con clima árido y semi-árido. Por otro lado, dada la gran necesidad de obtener mejor información relacionada a los recursos hídricos existentes, se han desarrollado nuevas tecnologías como el satélite GRACE que ayudarán a obtener mejor información.
Hay algunas ideas para controlar la sobrexplotación de los recursos hídricos: reducir la demanda a través de la regulación, brindar incentivos económicos y ofrecer tecnologías mejoradas. También se habla de un intercambio de “agua virtual” por productos y, para algunos casos, el manejo en conjunto de aguas superficiales y subterráneas. Esto funciona por ejemplo midiendo los niveles que alcanzan los acuíferos en las épocas secas y luego creando espacio adicional para almacenamiento durante las épocas de lluvia. Por último siendo la agricultura el mayor consumidor de aguas subterráneas, se debe de maximizar la eficiencia de sus sistemas de irrigación y regadío para así mitigar la pérdida de agua y reducir potencialmente su demanda.
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