La teoría nos indica que luego de un disturbio en un área natural, una regeneración natural tenderá a incrementar la biodiversidad del sitio. Es por ello que se espera que una regeneración del bosque luego de que el área haya sido utilizada para, por ejemplo, agricultura, debería ser positiva en términos de biodiversidad. Un artículo reciente publicado en Global Environmental Change indica que las culturas que viven y trabajan creando un mosaico de agricultura y bosque pueden tener un efecto positivo en la biodiversidad cuando se compara con la regeneración natural tras un abandono generalizado de la agricultura.
Estudios realizados en Europa (principalmente en el Reino Unido) ya han demostrado que el abandono de la agricultura puede tener efectos negativos en la biodiversidad. Esto se debe probablemente a que no se trata de grandes paisajes de monocultivos sin parches, sino de mosaicos con parches de larga existencia con especies adaptadas.
En el caso del estudio de Robson y Berkes se trata de un mosaico de agricultura y bosque y se lo compara con otras áreas del estado en que la agricultura ha sido abandonada. Los autores reconocen que más investigación es necesaria pero ponen sobre la mesa que en las transiciones en áreas tropicales la relación entre población y naturaleza no es siempre lineal.
Algunos factores que en teoría, y entre otros varios, pueden explicar este fenómeno son el tiempo transcurrido desde el abandono y la distancia a remanentes de bosque intactos o con menor degradación que permitirían una repoblación conducente en el mediano y largo plazo a un incremento en los niveles de biodiversidad.
Debajo ofrecemos una traducción del resumen del artículo titulado: Exploring some of the myths of land use change: Can rural to urban migration drive declines in biodiversity? (Explorando algunos de los mitos sobre cambios en el uso de la tierra: ¿Puede una migración rural llevar a caídas en la biodiversidad?)
La teoría de bosque de transición se describe, para un área determinada, una evolución en las tendencias de uso del suelo que va de un período de pérdida neta de superficie forestal a un período de ganancia neta de superficie forestal. Algunos suponen que estos aumentos de los bosques necesariamente equivalen a la conservación de la biodiversidad. Basándonos en una investigación realizada en Oaxaca, México, cuestionamos este supuesto. En la sierra norte de Oaxaca, el uso forestal de baja intensidad y la agricultura de rotación (milpa) han dado lugar a una pronunciada heterogeneidad espacial en la estructura y composición del bosque y ha creado un mosaico agro-forestal de gran diversidad biológica. En la comunidad zapoteca de San Juan Evangelista Analco y la comunidad chinanteca de Santiago Comaltepec, como en la mayor parte de Oaxaca, menos personas están dedicadas a la agricultura, los agricultores cultivan cada vez menos tierra, más cerca de los asentamientos y con una menor variedades de cultivos. El abandono generalizado de la agricultura ha puesto en marcha los cambios sin precedentes en la sucesión ecológica, tamaño del parche, y los efectos de borde, que especulamos van a tener un impacto en la biodiversidad del mosaico del paisaje. Nuestro trabajo sugiere que la disminución de la actividad de uso de la tierra puede resultar en una pérdida gradual del mosaico de bosque y la agricultura, lo que lleva a la disminución localizada en la diversidad biológica, a pesar de (o a causa de) el extenso resurgimiento del bosque. Estos hallazgos apoyan la idea de que las culturas indígenas de Oaxaca y México no deben ser vista como una restricción ambiental, sino más bien como un agente de la renovación del paisaje que permite que florezca la diversidad cultural y biológica, una realidad que los organismos de conservación nacionales e internacionales necesitan reconocer más plenamente e incorporar en las políticas.
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