Un estudio
recientemente publicado por la Universidad de Wiscosin, Madison y Santo Antonio
Energia, Porto Velho, Brasil demostró el impacto de la deforestación amazónica
en el incremento de casos de malaria en el municipio de Mancio Lima, uno de los
distritos más afectados. Los científicos afirman que esto se debe a que en las
zonas donde el bosque ha sido talado se crean múltiples hábitats donde los
mosquitos se propagan fácilmente.
El principal
vector de la malaria en el Amazonas es el Anopheles darlingi, el cual se
caracteriza por buscar hábitat en paisajes alterados, áreas parcialmente
iluminadas por el sol, de agua limpia y de pH neutro con crecimiento de plantas
acuáticas. Este estudio demostró que la
probabilidad de encontrar una larva A. Darlingi se incrementó siete veces
cuando se compara con sitios deforestados de más del 60%. Los paisajes
alterados por el hombre proporcionan el entorno ideal para la reproducción de
larvas de este tipo de mosquitos incluyendo, también, otras áreas comos zanjas
de carreteras, pozos de minas, alcantarillas, baches de vehículos, y zonas de
claros de bosque.
El estudio
reporta que en 2006, las zonas de salud estudiadas presentaron un total de
15.437 casos de malaria confirmados. La mayoría de los pacientes eran varones
(56%) de mas de 10 años de edad (72%); identificados por un sistema de
vigilancia activa (65%), recibiendo acceso a la atención medica dentro de las
48 horas de aparición de los síntomas (71% ). Uno de los limitantes de este
estudio es que no se pudo analizar datos estadísticos por nivel de educación y
actividades de los pacientes dentro de las 2 semanas previas debido a que las
tasas de respuesta no fueron suficientes.
Los
resultados de la investigación ilustran la importancia de la deforestación
relativa pero no necesariamente explican la intensidad global de la epidemia
que ocurrió en el año 2006. Probablemente esto se debió a una combinación de
causas relacionadas con la deforestación (y tal vez con la aquacultura) creando
condiciones de paisaje más adecuadas para la reproducción de mosquitos A.
Darlingi. Por otra parte, la gran sequía de 2005 también se cree que ha sido
otro factor que contribuyó al incremento del riesgo de malaria y al tamaño de
la población de mosquitos en la zona. Esta conclusión se apoya particularmente
en estudios realizados sobre el fenómeno de El Niño, el cual es causado por el
aumento de la temperatura en la parte superior de los mares, disminuyendo el
nivel de precipitaciones en la región y asociándose a un mayor nivel de
incidencia de malaria en lugares como Venezuela y Guyana. En síntesis, este
estudio demuestra que medidas adecuadas de control y uso de la tierra puede ser
un método efectivo a emplear en el control de la malaria.
A continuación traducimos el extracto:
La malaria es la enfermedad más
frecuente de transmisión vectorial en la
zona del Amazonas. En este estudio se utilizaron los informes de la enfermedad
para los distritos de salud recogidos en 2006 por el Programa Nacional de
Control de la Malaria para determinar la incidencia de la deforestación en los
casos de malaria localizados en el municipio de Mâncio Lima, Estado de Acre,
Brasil. El porcentaje de deforestación acumulada para el área de influencia
espacial de cada zona de estudio se ha calculado mediante el uso de 60 × 60
metros de imágenes de resolución-clasificada. Se identificaron asociaciones
estadísticas mediante la aplicación de análisis univariados y multivariados en
modelos binomiales aditivos ajustado por efectos espaciales. Nuestro estudio de
corte transversal demuestra asociaciones positivas entre los casos de malaria en
el año 2006 y mayores cambios en el
porcentaje de la deforestación acumulada. Después de ajustar por acceso a la salud,
tamaño de distrito y tendencias espaciales, se muestra que un cambio en la
deforestación del 4,3%, o 1 SD, entre agosto de 1997 hasta agosto de 2000 se
asocia con un aumento del 48% de incidencia en los casos de malaria.
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