Los países y las comunidades pobres son especialmente vulnerables
frente a los efectos del cambio climático, expresa un nuevo
informe de Oxfam Internacional, “Evidencia
que Duele: El cambio climático, la gente, y la pobreza”.
El informe intenta mostrar la parte humana de los
impactos del cambio climático. Algunos hechos claves incluyen:
- Se calcula que 26 millones de personas ya han
resultado desplazadas a causa del cambio climático
- 375 millones de personas podrían verse afectadas por
desastres relacionados con el clima para el 2015
- Para el 2050, 200 millones de personas podrían ser
desplazadas anualmente debido al hambre, degradación medioambiental y pérdida
de la tierra
- Varias ciudades grandes cuyo suministro de agua
depende de los recursos hídricos de las montañas, están al borde del colapso
El informe supone que el aumento del hambre será el
efecto más grave para los pobres, porque según Oxfam, el maíz y el arroz -cultivos
esenciales en muchos países en desarrollo- son muy susceptibles a las subidas de
temperatura. Como hemos comentado en este
blog, los problemas de salud y la expansión de las enfermedades tropicales van
de la mano con el cambio climático. Se espera que la frecuencia de los
desastres naturales asociados al clima aumente. La falta de agua potable tanto
como inundaciones y sequías será otro efecto negativo del cambio climático: por
ejemplo varias grandes ciudades que dependen de los glaciares en el Himalaya y
los Andes sufrirán fuertes sequías dentro de unas décadas. La migración debido
al cambio climático puede destruir los medios de vida de muchas personas y crear
conflictos entre los países.
El informe “logra explicar por qué el cambio climático
es fundamentalmente una crisis de desarrollo”. Aunque es verdad que las
comunidades pobres van a sufrir más los efectos del cambio climático, y que las
ONGs pueden ayudar a los pobres para adaptarse a sus efectos, parar el aumento de
la temperatura global es una cuestión de voluntad entre los países
desarrollados. Sin embargo, como indica El
Portal del Medio Ambiente, “buena parte de la comunidad científica
desconfía de que los políticos lleguen a los acuerdos necesarios para reducir las
emisiones contaminantes y por ello no creen que el mundo pueda limitar el
calentamiento global.” Sólo podemos
esperar que en la próxima cumbre de negociaciones sobre el carbono en
Copenhague en diciembre, los países industrializados logren un acuerdo efectivo
para reducir las emisiones de carbono.
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