Uno de los efectos de la Segunda Guerra Mundial fue una generacion de personas que no podia facilmente tirar cosas, mucho menos comida. Años de faltantes resultaron en habitos donde poco se tiraba. En algunos paises latinoamericanos, esto tambien fue producto de la inmigracion. Aquellos que se criaron en familias de inmigrantes que habian escapado del hambre en Europa (por ejemplo el que escribe esta entrada) vivieron en ambientes donde el tirar comida era pecado.
Sin embargo, el tiempo ha pasado y los habitos parecen haber cambiado. Los siguientes datos provienen de un estudio en los Estados Unidos, aunque seguramente son aplicables a los segmentos medio alto y alto de Latinoamerica:
- El desecho de comida, es decir, comida que se produce/compra y que no se termina consumiendo, equivale a 1400 kilocalorias por dia. Al año, esto representa el equivalente al 40% de la oferta de alimentos nacional.
- El problema del desperdicio esta empeorando. En 1974, el descarte de alimentos estaba en el 28% de la oferta nacional.
- Las razones economicas se suman a los cambios de habito. Cuanto mas barata es la comida, mas probable es que termine en la basura, aun antes de habersela vendido a alguien. Desde un punto de vista comercial el tirar sobrantes es preferido a quedarse sin stock para la venta. El precio de los alimentos en la gondola del supermercado tiene en general incluido este costo.
Ademas de ser eticamente ofensivo, este desperdicio es ambientalmente muy dañino. Este volumen de calorias tiradas a la basura es reponsable por un tercio del consumo de agua dulce de los Estados Unidos y por el consumo de 300 millones de barriles de petroleo, es decir 6 dias de consumo mundial.
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